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Dieta para empezar el gimnasio

Cuando empieces a entrenar en el gimnasio, sea cual sea tu objetivo, debes aumentar el número de kilocalorías que consumías diariamente cuando no practicabas ninguna actividad física (sí, aunque tu intención sea la de adelgazar), siempre llevando una correcta alimentación, que permita que tu cuerpo responda correctamente cuando vayas al gimnasio. Lo importante es que no consumas calorías vacías, es decir, las que provienen de alimentos que no te aportan ningún nutriente. Antes de sumergirte en el mundo del fitness, es importante que sepas qué dieta debes seguir al empezar en el gimnasio, dependiendo de tu edad, tu peso y tus condiciones física.

A continuación, vamos a darte unas pautas sobre cómo debe ser tu alimentación al empezar en el gimnasio y cuáles son los nutrientes que no pueden faltar en tu dieta, siempre bajo la supervisión de tu médico o nutricionista.

¿Qué debo comer para empezar a ir al gimnasio?
Es muy importante hacer cinco comidas al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena). Aquí tienes un ejemplo de dieta para que, al empezar en el gimnasio, puedas llevar una dieta sana y equilibrada sin ningún problema:

Desayuno: una pieza de fruta (o zumo de naranja), un vaso de leche y un bol de cereales (copos de avena, preferiblemente). No hagas trampas y evita los cereales de chocolate o que contengan mucho azúcar.

Almuerzo: un pequeño bocadillo o sándwich de queso o pavo, evitando embutido con más grasa, como el jamón serrano o el chorizo. Si te quedas con hambre antes de la comida, puedes comer un puñado de almendras o nueces.

Comida: ensalada y un plato de alimentos que contengan una gran cantidad de carbohidratos, como la pasta o el arroz. De postre, puedes tomar una pieza de fruta (plátano si todavía no has entrenado y pera, manzana, naranja u otras frutas con gran cantidad de agua si ya lo has hecho).

Merienda: es la comida más traicionera del día, y perder el control sobre el cuidado del cuerpo, en la que puedes caer en la tentación del dulce y la bollería industrial. Si ya has entrenado, puedes ingerir algo de proteínas, como el atún o algún tipo de fiambre, dentro del pan de molde si lo deseas.

Cena: sigue el refrán «desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo». Un poco de carne o pescado (puedes ir alternando) sin demasiado porcentaje de grasa, como la pechuga o la merluza. Al empezar a ir al gimnasio, evita las hamburguesas de cerdo y otros tipos de carne roja. Acompaña la pieza de carne con un poco de verdura, como el brócoli, las espinacas, la alcachofa, etc. Como postre, puedes comer otra pieza de fruta o un yogur natural.

Conviene mencionar que si notas los resultados de tu dieta muy rápidamente, conviene realizar un cheat meal o salto de dieta, también llamado “día trampa”, una vez a la semana, dándote algún capricho alimenticio, para que el cuerpo recuerde que está a dieta. En caso contrario, a largo plazo podrías dejar de obtener resultados satisfactorios. Disfruta de todas las ventajas de hacer dieta de la misma manera que de los beneficios de empezar a ir al gimnasio y viceversa.

 

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